domingo, 12 de junio de 2011

Europa, los indignados y cierta actualización. Opinión.

.. España  anunció el 10  de junio 2011 el permiso a realizar despidos en empresas con dificultades que lo requieran,  que en una sociedad aún pudiente  puede acelerar el  desequilibrio, … y la reducción  del gasto público, igual que hoy en Grecia  y hace años en Argentina golpeará primero al sector de más abajo    


                Hoy y siempre, parecernos o ser idénticos es complejo: la globalización siglo veintiuno viene aliada con multimedios, Internet y computación y si esas herramientas las usamos sin verlas como ‘instrumentos del enemigo’ puede servir al interés de la comarca. Sin alejarnos, la crisis económica año 2011 en Europa es textual de la nuestra en el 2001, con el gentío en la calle reclamando a los gobernantes ‘que se vayan todos’, algo que hoy los europeos no suponen un antecedente para ellos. Al vivir en otro continente tal vez ignoren  lo aprendido en América Latina con los feroces planes de ajuste, y por creer esa experiencia  ‘ajena a nuestra identidad’ según algunos políticos y economistas de Europa piensan no de modo peyorativo pero sí negando la coincidencia de cierta situación No todo es comparable pero estimar la enseñanza de una crisis ajena a la forma cultural de los europeos, sin bucear mucho oculta cierta incomodidad poca certeza el concepto si hablamos de la eterna necesidad de comer en España, China o en el sitio del planeta que uno elija. Un desajuste de enfoque  que se aumenta al agregarle una tesis voluntarista sobre la identidad, -entidad que acosada por el hambre no es ni una dudosa entelequia- y pretendiendo ‘oficializar’ que el hambre acciona distinto en alguien vestido con moderna y costosa ropa deportiva que en un mortal que la sufre sin ropa. Por decir correctamente.  
             En esto vale interpretar la actitud en países donde consideran al bienestar creciente de sus habitantes no como aciertos del régimen liberal financiero; - pese a la anterior señal de peligro por las hipotecas fallidas en USA y los últimos rumores de un default cercano- sino por las ventajas políticas y culturales que ostentan sus pueblos sobre los demás; en este caso, latinoamericanos. Una certidumbre que merece una revisión ante la actual crisis no exclusiva de Grecia, - que califica su propio gobierno de ‘una cruel encrucijada’ por tratarse hoy del  país más desvalido- sino también por el pesimismo de los números en España cuando los ‘indignados’ no se repliegan y la derecha que suplantará al tibio socialismo del gobierno,  profundizará la receta de ajuste con reducción del gasto público exigido por los organismos de crédito. Asunto que aún pendiente el nuevo titular del FMI, disputa que agregó a Brasil, Rusia, China y lndia, países emergentes que exigen peso en las decisiones, tiene sus programas locales donde en España se anunció el 10  de junio 2011 el permiso a realizar despidos en empresas con dificultades que lo requieran, y que en una sociedad aún tan pudiente como la española podría acelerar del desequilibrio. Que junto a la obligada reducción  del gasto público, igual que hoy en Grecia o Islandia y hace años en Argentina, golpea antes a los de abajo.
        En la instancia política mundial y en el tejido social que  elijamos, hay tensiones quizá inéditas que sin estruendo, condicionan el futuro cualquiera sea. Y pese a que esa inquietud latente se ignora o malversa en las corporaciones de comunicación, el futuro no termina si mañana la gente deja las calles y las plazas  donde no pocos se indignan sólo el fin de semana, porque la movida acciona en lo profundo de  su propia exhibición y  casi imperceptible apunta más allá de sí misma. Hay en eso un potencial transformador que las corporaciones informativas disimulan en una demostración de su fuerza propia. Una fuerza que pretendieron desplegar sin mayor éxito en unas excursiones sudamericanas de la Sociedad Interamericana de Prensa; conspicuos dueños de diarios y televisoras que en su tarea de condicionar gobiernos reclamando una libertad de expresión que ellos no practican, al menos en Buenos Aires no hicieron muy buen papel. No confesaron la mengua que sus medios consiguen hoy sobre la voluntad general pero en eso anduvieron. Y un ejemplo inmediato a eso resultó la ignorancia de la prensa en la elección del nativista Ollanta Humala como nuevo presidente de Perú, un político sin apoyo mediático de ningún tipo que ganó y pasó a integrar el cuadro dirigencial sudamericano, que sumado es una molestia del  Poder en la región. Una molestia mostrada durante la campaña por la descalificación de la prensa a Ollanta Humala, y un fracaso de la corporación mediática al demostrar la pérdida de influencia en la opinión mayoritaria en América Latina; un retroceso que ya no es exclusivo de los diarios Clarín y La Nación en Argentina. El descrédito de esa opinión dirigida hasta en con dosis de perversión se muestra más o menos diluido en los distintos países, es indudable, aunque ese lastre sobre el pensamiento impuesto por los medios masivos pesa mucho aún en los países europeos. Acaso y bien podría ser porque la adscripción de ellos al Poder sea dosificada con mayor elegancia y los lectores los estiman como diarios cautivos pero con los preceptos  de los ’70. En Europa no es tan lejano Francis Fukuyama, su fin de la historia y otros cielos prometidos; aunque la gente  en la calle o donde sea  desoyendo  ‘la voz del amo’, ya significa mucho contra los fabricantes de opinión y pensamiento. Y sin ahogos de fervor ni  exaltación personalista, las manifestaciones diferentes, - y aquí vale la identidad- van actualizando un rumbo que creían inusual hace mucho tiempo.
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